El dolor, las molestias y la rigidez matutina suelen tener mayor incidencia en la zona lumbar que en la zona cervical. Esto se debe a que las vértebras y los discos lumbares soportan una mayor carga y realizan esfuerzos más intensos durante los movimientos cotidianos en comparación con la región cervical.
Si por las mañanas, al despertar, aparece dolor lumbar o se percibe la zona como bloqueada y rígida, puede ser indicativo de cierto desgaste de las articulaciones vertebrales (articulaciones facetarias) y/o de degeneración de los discos intervertebrales situados entre las vértebras lumbares y el sacro.
Las zonas con mayor frecuencia de afectación en la columna lumbar son los niveles L3–L4, L4–L5 y L5–S1, siendo L5–S1 el segmento que presenta más habitualmente cambios degenerativos, junto al disco intervertebral que separa ambas vértebras.
Otra región relevante en la que puede aparecer dolor y rigidez lumbar es la alteración de las articulaciones que unen la columna con la pelvis, llamadas articulaciones sacroilíacas. Estas articulaciones son fundamentales para la coordinación y la independencia funcional en actividades como caminar, correr, agacharse, sentarse y otros movimientos habituales de la vida diaria.
Muchas lumbalgias y la rigidez matutina se originan por alteraciones en las articulaciones situadas entre las vértebras, conocidas como facetas lumbares, y en el caso de L5–S1, por la articulación lumbosacra, formada por la última vértebra lumbar (L5) y la primera vértebra sacra (S1).
El dolor producido por inflamación o desgaste de las articulaciones facetarias puede estar presente en un porcentaje de lumbalgias (se estima que puede ser el origen de más del 50% de los casos).

Causas del dolor lumbar
El dolor lumbar puede estar relacionado con procesos de degeneración e inflamación en la zona donde se articulan las vértebras entre sí, siendo de L3 a S1 donde se observa mayor frecuencia de afectación. Estas alteraciones articulares y discales pueden influir sobre las ramas nerviosas mediales (ramas mediales de los ramos posteriores del nervio espinal), que transcurren por dicha región e inervan tanto las articulaciones como la musculatura paravertebral.
A nivel muscular, puede producirse una sobrecarga de la musculatura paravertebral profunda, encargada de proteger las articulaciones y coordinar el movimiento las vértebras. Como consecuencia, se limitan los movimientos lumbares y puede aparecer un bloqueo muscular, generándose durante la noche una contracción “en bloque” que al despertar se manifiesta como dolor y rigidez matutina.
Otro motivo por el que se producen lumbalgias y degeneración vertebral, especialmente en los niveles L4–L5 y L5–S1, es el estrechamiento y disminución de altura de los discos intervertebrales. La deshidratación discal reduce la altura del disco y, en consecuencia, aumenta la carga y la presión sobre las articulaciones intervertebrales.

Factores predisponentes para una degeneración acelerada de las facetas articulares (articulaciones intervertebrales):
Edad avanzada
Espondilolistesis
Obesidad
Malas posturas
Falta de tono muscular en la zona lumbo-pélvica
Intervenciones quirúrgicas
Tratamiento
La Rehabilitación y la Fisioterapia con Alta Tecnología constituyen la primera elección como tratamiento conservador para el abordaje del dolor lumbar (lumbalgias), lumbociáticas, cruralgias y dolores referidos hacia las extremidades inferiores, idealmente combinado con un buen programa de Readaptación y Ejercicio Terapéutico.